GRISELDA TESSIO
DIPUTADA DE LA PROVINCIA DE SANTA FE






Manifestación por el fallecimiento del Fiscal Strassera

05/03/2015

Hace unos días falleció un republicano, austero, íntegro y ejemplar. Un defensor de los dchos. humanos, que en un tiempo de reciente democracia tuvo el coraje, por designación del presidente Alfonsín, de descender a los infiernos.
Estoy hablando del fiscal Julio César Strassera.

En 1984 este hombre sobrio y estudioso, que huía a los aplausos que luego lo seguirían con justicia, pronunció ese alegato que creo, podemos recitar de memoria la mayoría de los argentinos: "señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: nunca más".

Hoy, es fácil decirlas. Pero había que nombrarlas en 1984. Por primera vez. Por primera vez ponerle nombre al horror, y nombre a la justicia, y nombre a ese rezo laico que es el "nunca más".

Eran tiempos de militares fuertes todavía. De militantes exiliados y de una sociedad que comenzaba a intentar sanar su herida más profunda, con la única herramienta válida para hacerlo: la justicia.

Julio Strassera realizó una tarea excepcional, ya que excepcionales eran los crímenes que se juzgaron. Y el fiscal demostró y acreditó, y así se tuvo por probado por la cámara en la sentencia de la causa 13/1984, que nada del horror había sido dejado al azar, que hubo un plan sistemático de exterminio ideado desde el mismo estado.

Strassera llevó a declarar a testigos que desnudaron su dolor ante la justicia por primera vez. Que- otra vez todo por primera vez- eran escuchados en un marco de legalidad y respeto.

Starssera transitó entonces meses enteros ante la perversidad. Transitó por ese "doliente valle que traga todo el mal del universo" y dónde, si confiamos en dante, los malvados quedarán para siempre.

Y lo hizo con su sello, ese que lo convirtió en un hombre ejemplar, su sentido del deber republicano y su entereza moral.

Fue un hombre valiente que supo entrar en la historia, sin veleidades de protagonismo personal, ese que tanto gusta a los mediocres. Fue el actor principal del hito fundacional de nuestra democracia.

Recordarlo y honrarlo, es tarea de todos.

Muchas gracias Señor Fiscal. Gracias en nombre de la República.